¡No se calienten, ‘planchas’!
Lo más recomendable para los políticos acelerados que ambicionan cargos de representación popular es que todavía no muevan matracas. Que eviten imprimir lonas y que no empiecen a repartir ‘huesos’, sin antes estar ciertos de su nominación.
Sobre todo, los de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), pues, a la fecha, asoma una simulación democrática (partidista) en la definición de las candidaturas estatales disfrazadas de ‘coordinaciones de defensa de la transformación y la soberanía nacional’.
En el caso de las distritales y municipales todavía hay un camino largo por recorrer.
La dirigente nacional del membrete guinda, Ariadna Montiel Reyes, ya dejó en claro que el partido tiene hasta diciembre próximo para resolverlas. Así como las siete estatales faltantes. Y que ese nombramiento no significa que al final del día vayan a ser candidatos oficiales.
De manera que las diez ‘corcholatas destapadas’ como coordinadoras de defensa de la transformación aún no tienen, formalmente, la candidatura en la bolsa.
Es decir, después de que fueron exhibidas como las ‘cartas fuertes’, ahora resulta que no tienen garantizadas las nominaciones formales.
Ahí está el truco de las palabras, pues no son candidatos formales, aun cuando algunos lucen altos grados de posicionamiento.
No tienen la candidatura en la mano, pero recorren territorio; aparecen públicamente y cuentan con una plataforma partidista que, inevitablemente, los coloca en el escaparate electoral.
Esto, en cuanto a las diez ‘corcholatas destapadas’ hasta el momento.
Mientras tanto, a los demás aspirantes estatales se les pide paciencia. Y la instrucción de la dirigencia, a los más de 200 aspirantes (que están en la disputa), es continuar recorriendo sus estados. Esperar los tiempos y no desesperarse.
Bonito consejo para quien sabe que compite contra alguien que ya fue presentado públicamente como coordinador porque una cosa es decir que todos tienen las mismas posibilidades y otra, muy distinta, es convencer a todos de que así ocurre cuando algunos ya recibieron el reflector principal.
Morena sostiene que las decisiones están respaldadas por encuestas internas y que no habrá negociaciones ocultas ni ‘segundas rondas’ en las entidades donde ya se dieron a conocer las coordinaciones.
Entonces, habrá que esperar que las encuestas sean suficientemente claras, que los criterios sean suficientemente transparentes y que quienes pierdan acepten los resultados sin tener que descubrir, después, que había una letra pequeña que nadie les explicó.
Ahí estará el verdadero problema.
Y éste no es que gane una persona, sino hacer que las demás lo acepten y reconozcan que perdieron.
La situación se prevé más complicada todavía en cuanto a los distritos electorales (federales y locales) y los municipios donde la contienda interna de Morena registra miles de aspirantes en abierto proselitismo.
Sobre todo, porque detrás de cada nombre hay grupos, estructuras e intereses.
Miles de mujeres y varones quieren ser candidatos, por lo cual, en las redes sociales, se autopromueven abierta o soterradamente.
Y, obviamente, todos creen tener méritos suficientes para conseguirlo.
Pero las candidaturas no alcanzan para todos.
Por eso, el verdadero ‘espectáculo’ político apenas está por comenzar.
Hay en puerta 300 coordinaciones distritales federales, 685 locales y 2 mil 478 municipales.
En los procesos veremos si la famosa unidad morenista se mantiene a la hora de repartir posiciones, porque, mientras se habla de transformación, sigue vigente y operando una vieja maquinaria política de amarres entre los grupos de interés.
Nadie debe escandalizarse por ello.
Así es la política.
Lo que sí tendría que preocupar a la nomenclatura de Morena es que su procedimiento selectivo termine dejando más dudas que certezas.
Sobre todo, si esas coordinaciones son solamente una figura partidista previa a las candidaturas.
En caso contrario, variarían los escenarios.
Y ahí Morena tendrá que explicar, con mucha precisión, dónde termina una cosa y dónde comienza otra.
Esto, precisamente, es lo que hace tan peculiar el actual proceso.
Como fuere, mientras la dirigencia pide calma, las aspiraciones siguen creciendo, sin certeza alguna, aunque asoman quienes dan por hecho que, por ‘padrinazgo’ o ‘posicionamiento’, ameritan las nominaciones.
Sin embargo, mi recomendación es: ¡No se calienten, ‘planchas’!
Primero debe repartirse ‘el pastel’ entre los actores políticos mayores.
Así que no hay que confundir las preñadas con las paridas, ya que lo que falta es más delicado: que Morena convenza a los inconformes tras el favoritismo que tome, para sumarse a los elegidos a cambio de otorgarles ‘premios de consolación’.
Ésa será la verdadera prueba.
Sin embargo, considero que todavía hay hombres y mujeres que no se compran ni se venden por un plato de lentejas.
Correo: jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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